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Consejos para practicar una agricultura sostenible

15 de febrero de 2021
cebada

La agricultura sostenible forma parte de nuestro presente y de nuestro futuro, por ello es muy importante tenerla en cuenta y aplicar sus principios fundamentales para llevarla a cabo.

Los principales objetivos de la agricultura sostenible

La agricultura sostenible se basa en tres objetivos principales:

  • Conservación del medio ambiente.
  • Unidades agrícolas rentables.
  • La creación de comunidades agrícolas prósperas.

Estos tres objetivos se han definido según diversas filosofías, prácticas y políticas, tanto desde el punto de vista del agricultor como del consumidor.

Cuando hablamos de agricultura sostenible, nos referimos a la capacidad de una determinada unidad agrícola o incluso del planeta en el que vivimos para seguir produciendo alimentos o recursos, de forma infinita, con el menor daño posible al medio ambiente y a la sociedad en la que vivimos (preferiblemente).

Si quieres practicar la agricultura sostenible, hay ciertos pasos que debe dar para lograr este importante objetivo. En este artículo te daremos consejos esenciales para practicar una agricultura más sostenible.

Los términos “sostenible” y “ecológico” son distintos, no los confundas

El término “ecológico” significa que los alimentos se han cultivado o producido sin utilizar productos químicos sintéticos.  Cuando hablamos de sostenibilidad, nos referimos a la capacidad que tiene una determinada explotación para producir con el menor daño ambiental posible.

Aunque ambos tipos de agricultura persiguen prácticas “ecológicamente más sensibles” y respetuosas con el medio ambiente, son conceptos diferentes.

La agricultura sostenible trata de aprovechar al máximo las condiciones existentes, adaptando los cultivos al clima y al suelo y beneficiándose de las sinergias entre los seres vivos que componen el sistema agrícola.

De este modo, la agricultura sostenible puede reducir el uso de aditivos externos (insumos que provienen de fuera de la explotación, como fertilizantes, pesticidas, semillas), ahorrando energía y afectando mínimamente a los ciclos biogeoquímicos.

Agricultura sostenible, ¿sabes lo que significa?

La sostenibilidad de una zona de cultivo agrícola, se refiere a su capacidad de producir indefinidamente sin comprometer a las generaciones futuras. Para avanzar en esta dirección, una granja tiene que:

  • Evitar en la medida de lo posible los cambios negativos e irreversibles en el suelo, como la erosión y la desertificación.
  • No utilizar los recursos de forma irracional (especialmente los que no se pueden reponer, como el agua y la vegetación autóctona no plantada).
  • Producir suficientes ingresos/beneficios para mantener y consolidar esta forma de producción.

Presta mucha atención a la fuente de tus recursos

Para asegurarse de que nada va mal, debes prestar atención a la procedencia de los recursos de tu explotación y a si estás tomando medidas para sustituirlos en la medida de lo posible por alternativas más sostenibles.

Intenta responder a las siguientes preguntas:

¿De dónde proceden sus recursos e insumos? Piensa concretamente en el caso del agua, la energía, las enmiendas del suelo y la alimentación de tus animales (si los tienes). También debes tener una visión a largo plazo: ¿De dónde saldrán las inversiones de capital en su granja (como materiales de construcción, estructuras, herramientas, etc.)?

Hay que tener en cuenta que ninguna explotación debe considerarse una isla: la autosuficiencia total no es un requisito de la agricultura sostenible. Sin embargo, la estabilidad y la productividad a largo plazo deben considerarse como tales. Cuanto más renovables y diversificados sean sus recursos, su explotación será sostenible durante más tiempo.

Fomenta la diversidad de cultivos en tu explotación

Elegir el “policultivo” en lugar del “monocultivo” es, por muchas razones, más ventajoso.  Provoca menos residuos y, en muchos casos, una reducción del consumo de combustibles fósiles.

Produce varios cultivos que se adapten bien a tus condiciones locales, en lugar de optar por un cultivo productivo orientado al almacenamiento.

Practica la rotación de cultivos y utiliza parte de tu tierra para el pastoreo del ganado. Utiliza plantas que se adapten bien entre sí y abonos verdes para mantener la tierra perpetuamente fértil y libre de desgaste.

Relaciona a tus animales y cultivos entre sí, creando una relación ecológica y mutuamente beneficiosa entre ambos. La forma más sencilla de hacerlo es utilizar el estiércol de su ganado para fertilizar sus cultivos, así como parte de sus cultivos para alimentar al ganado.

Seleccionar una mano de obra fiable y exigente

No sólo debes proceder legalmente para mantener tu capital humano debidamente regulado, sino que debes contratar a trabajadores comprometidos con la causa de la agricultura sostenible y que no se sientan obligados a luchar por ella. La reducción de la dependencia de los combustibles fósiles implicará necesariamente un aumento de la dependencia del trabajo humano. El trabajo físico y manual de tus trabajadores rurales debe caracterizarse entonces como altamente especializado, realizado por trabajadores experimentados que comprenden la complejidad del sistema en el que trabajan.